Los traidores están nerviosos

Los traidores están nerviosos

Los traidores están nerviosos

No puede explicarse de otra manera el artículo de ayer de Emilio Domínguez, durante muchos años abogado de la asociación mayoritaria Fedetaxi y que recientemente en plena pandemia, y en uno de los momentos más delicados de la historia del Taxi, decidió venderse al mejor postor, al mayor enemigo del servicio público de taxi en toda su historia, Uber.

Su artículo de ayer nos deja diferentes lecturas y engaños.

Se esconde, y firma el artículo como abogado especialista en movilidad, pasando por alto que es empleado de una multinacional con sede en un paraíso fiscal, concretamente Uber.

Esto tiene una explicación, porque en realidad en ese artículo, está haciendo una defensa no sólo de Uber, si no también de Free Now y veladamente de Cabify o Bolt, afirmando que cada vez existe mayor competencia entre estas plataformas.

La realidad es otra bien distinta, como lo demuestran las alianzas (lobby), que las citadas plataformas han puesto en funcionamiento en Europa, como lo demuestra que Uber y Free Now están realizando operaciones mercantiles conjuntas en distintos países Europeos, como lo demuestra el hecho de que estas plataformas van de la mano ante las agencias de la competencia españolas, pidiendo la liberalización absoluta de las licencias de taxi, tanto las existentes como las nuevas que quisieran crear.

La única competencia que existe en estos momentos para las plataformas, es el propio servicio de taxi, ese servicio que como el propio Emilio Domínguez señalaba hace tan sólo dos años, pretenden someter por completo.

De hecho tanto Élite Taxi Barcelona, como Taxi Project, tienen presentada una demanda contra las plataformas en las agencias de la competencia, donde se demuestra con datos objetivos que en estos momentos lejos de competir entre ellas, están formando un cártel que pacta precios y ofertas, la acusación más grave a nivel mundial que se puede formular contra operadores de un mismo mercado.

No se ha conformado con esto el abogado traidor y mercenario Emilio Domínguez, si no que se ha atrevido a decir que las acciones de lucha de determinadas asociaciones, están frenando la inversión de estos operadores, cuando la única inversión que están realizando es la que conlleva influir sobre la política para poder saltarse las leyes, y ahí está como ejemplo el sumario del caso Madí, contratado por Uber para influir en el Departament de Transports de la Generalitat y poder saltarse la ley.

También existe otro tipo de inversión por parte de estas plataformas, la inversión en el trabajo a pérdidas a través de ofertas agresivas y pactadas entre ellas, para competir deslealmente contra el taxi y sus aplicaciones.

Precisamente el ansia de estas plataformas por expandirse en el sector del taxi, obedece a que los verdaderos y únicos inversores son los propios taxistas, que son los únicos que sostienen la actividad, también habría otros motivos como la confianza de los usuarios al propio servicio de taxi realizado por profesionales con vocación, frente a un sector VTC falto de profesionales capacitados. No pueden destruirnos desde fuera y necesitan hacerlo desde dentro.

Existen más engaños en el artículo de Emilio Domínguez, como afirmar que más del 50% de los servicios de taxi se realizan de forma telemática, o como afirmar que el taxi necesita más iniciativas privadas para crear nuevas apps, cuando no hace demasiado tiempo en uno de sus artículos indigestos, afirmaba que ese precisamente era uno de los grandes males del sector, la proliferación de apps y emisoras.

No obstante nadie mejor que Emilio Domínguez para contestarse a sí mismo, y por ello adjuntamos las palabras que este abogado traidor y mercenario escribía en 2019, sobre las intenciones de estas plataformas a las que dos años después defiende, con engaños y manipulación como no podía ser de otra manera.

Artículo de ayer de Emilio Dominguez

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