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Free Now, crónica de una traición

Free Now, crónica de una traición

Desde su llegada a Barcelona en 2012, My Taxi ha pasado de ser la app de confianza del sector del taxi, con sus luces y sombras eso sí, a ser el socio principal de Uber en Europa, uniendo sus fuerzas contra los intereses de los taxistas.

Pese a que desde sus inicios dieron muestra de una asombrosa voracidad por acaparar el mercado a base de salvajes descuentos, supieron distraer al taxista con incentivos económicos y con una narrativa donde se ofrecían como adalides perfectos en la nueva etapa digital que ya desde entonces se vendía como algo inevitable y necesario.

Si a esto le sumamos el desgaste por la guerra abierta con los VTC y las nuevas plataformas como Uber y Cabify, que reforzaron sin duda la idea de que era necesario ir de la mano de una gran marca como My Taxi, tenemos un cóctel perfecto para que el taxista omitiera de forma muchas veces inconsciente, los peligros que implicaban engordar a una multinacional, ajena al taxi aunque se hicieran pasar por uno de los nuestros, que seguía abriéndose paso a machetazos, neutralizando a cualquier competidor, como hicieron con Hailo, a quien absorbieron en 2016 y que le permitió tomar el control absoluto de un mercado en alza, el de la demanda digital del servicio del taxi, y a su vez, posicionarse de forma estratégica en la carrera de las empresas que se disputan el control global de la movilidad a través de una oferta multimodal.

Y es que Free Now siempre ha sido el discípulo aventajado de Uber; ha sabido ponerse de perfil, mantenerse al margen, moverse en la sombra, ser amable, hacer sentir al taxista que ambos tenían objetivos y enemigos comunes, que tenían un pacto no escrito de exclusividad, de no agresión, de confianza, pero esto solo era una ilusión, una trampa, un juego, un medio para alcanzar un fin.

En 2019, la fusión de los poderoso grupos automovilísticos de Daimler y BMW, dio como resultado la aparición de Free Now y la desaparición del taxi del nombre de la marca.
Lo evidente se hizo realidad: no venían para ayudar al taxi. El gigante alemán absorbía todo tipo de empresas de la movilidad.

En su app se integraban diferentes modelos de transportes urbanos, como los VTC. Francia, Reino Unido y Alemania fueron los primeros en ver como Free Now, cuyo crecimiento se cimienta en el sacrificio y el esfuerzo de miles de taxistas de toda Europa, ofrecía alternativas distintas al taxi a través de los vehículos privados de alquiler con conductor, los VTC, con precios más asequibles, con descuentos salvajes, que si bien en el pasado habían servido para captar a taxistas y clientes, ahora suponían un misil a la línea de flotación del taxi, desde su propia cartera de clientes, con nocturnidad y alevosía, pero con una sonrisa amable.

Rápidamente fue acogida esta forma de transporte dentro del grupo Free Now, y aunque en España por diversos factores no ha interesado por ahora dar este paso, los intereses de la empresa alemana buscan un mercado único, con una misma regulación para taxis y VTC, donde no haya limitaciones geográficas, ni restricciones en los números de licencias. Los intereses de Free Now hace tiempo que dejaron de ser los del taxista, si es que alguna vez lo fueron.

Esta traición se consolida a través de la creación de una asociación de presión europea que busca desregular al taxi, Move Eu, y alcanzar un mercado único, flexible, sin obstáculos regulatorios, incluida la eliminación de la restricción en el número de licencias, lo que supone, en definitiva, privar al taxista de su capacidad de decidir sobre su propia actividad.
Para este fin, Free Now se alía con Uber, nada más y nada menos que con el mayor enemigo del taxi a nivel mundial.

A estas alturas no hace falta explicar lo que es Uber

¿Quién podría haber imaginado que My Taxi y Uber unirían sus fuerzas para eliminar al taxi tal y como lo conocemos? Seguramente ni los más agoreros lo hubieran creído posible.

Free Now no es una simple empresa de intermediación, es mucho más que eso, y aspira a controlar, decidir y cambiar los cimientos y la estructura donde se asienta la base de un servicio público y regulado como es el taxi. No tiene sentido seguir alimentando al monstruo, y más habiéndose echo ya evidente su posición y conociendo públicamente que Uber es su aliado principal.

Tenemos que desprendernos de esa narrativa de que todo lo que pasa es inevitable que suceda.


Free Now, crónica de una traición

 

El exabogado de Fedetaxi se arrima al sol que más calienta

 


Desde Free Now y también desde dentro del propio sector, especialmente a través de asociaciones que han comprado y difundido el mensaje de Uber a través del exabogado de Fedetaxi, se ha estado intentando inocular un sentimiento de dependencia con estas plataformas, de imposibilidad de construir algo que sí valga la pena, porque según todos ellos, el taxi no va a poder luchar por defender su patrimonio y va a tener que someterse a los intereses y a las decisiones que tomen los dirigentes de una empresa alemana o californiana.

Ahora, que no hemos llegado aún a un punto de no retorno, aunque nos aproximamos peligrosamente a él, es momento de demostrar que el taxista, dueño de su medio de producción, no necesita depender ni verse sometido a otros intereses que no sean los que los propios taxistas elijan, sin trampas, ni juegos de trileros por parte de empresas de sonrisas amables y cuchillos escondidos.

Porque hay que separar el grano de la paja, y buscar lo que necesitamos realmente dentro de esta vorágine tecnológica, y no aceptar que nos vengan impuestas las formas y las condiciones de lo que decidamos ser.

“No hay servidumbre más vergonzosa que la voluntaria”.

Free Now, crónica de una traición

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